domingo, 12 de septiembre de 2010

Breve Historia de la Fraternidad de San Pío X (Parte VII)

El 1 de Julio se le confirma a Mons. Lefebvre la “suspensión a collatione ordinum”, es decir, la prohibición de ordenar sacerdotes por un año, y suspende a los 12 ordenados, y los declara “irregulares”. Mons. Pierre Mamie, Obispo de Friburgo, le prohibió además predicar en todo el territorio de la Diócesis, y prohíbe al suizo Denis Roch celebrar misa, confesar o ejercer cualquier otro ministerio sacerdotal.



El 14 de Julio Mons. Lefebvre escribe a Paulo VI solicitándole una entrevista y añade: “la confusión extendida en la Iglesia en los últimos años, que Vuestra Santidad denunció en sus discursos y en el último consistorio, son precisamente las razones de las graves reservas que nosotros hacemos a los peligros de la adaptación de la Iglesia al mundo moderno”.



El 17 de Julio de 1976 Lefebvre escribe a Pulo VI lo siguiente: “Santísimo Padre, dígnese Usted manifestar su voluntad de ver extenderse el reino de Nuestro Señor Jesucristo en este mundo, restaurando el Derecho público de la Iglesia, devolviendo a la Liturgia su valor dogmático y su expresión jerárquica, según el rito latino romano consagrado por tantos siglos de uso, restableciendo con honor la Vulgata, devolviendo a los catecismos su verdadero modelo, el del Concilio de Trento.... Que Su Santidad abandone esta empresa nefasta de compromiso con las ideas del hombre moderno, empresa que encuentra su origen en un acuerdo secreto entre altos dignatarios de la Iglesia y los de las Logias Masónicas, desde antes del Concilio. Perseverar en esta orientación, es proseguir en la destrucción de la Iglesia. Su Santidad entenderá que no podemos colaborar en un intento tan funesto, lo que haríamos si consintiéramos en cerrar nuestros seminarios. Que el Espíritu Santo se digne dar a Su Santidad las gracias del don de fuerza, a fin de que Su Santidad manifieste, por actos no equívocos, que no hay más salvación que en Jesucristo y en su Esposa Mística, la Santa Iglesia Católica y Romana”.



Como respuesta, el 24 de Julio de 1976, una “suspensión a divinis”, por un año, es impuesta, prohibiendo a Marcel Lefebvre administrar los sacramentos, entre ellos el celebrar la “misa”.... "nueva", como él mismo declaraba. Tal decreto estaba firmado por el secretario de un Cardenal, y no por un Cardenal, como se requería.



Algunos seminaristas de Ecóne abandonan el seminario. El grupo integrista francés “Los Silenciosos de la Iglesia”, capitaneados por Pierre Debray, se declararon fieles a Paulo VI. El abad George de Nantes, demostró su desaprobación a Lefebvre. Éste declara entonces: “cismático es el Papa. No nosotros que estamos en línea con los veinte siglos de la Iglesia... no es sólo la cuestión jurídica la que importa, sino también el aspecto teológico: quieren suprimir totalmente el verdadero sacerdocio. Es por ese motivo por el que no pueden aceptar nuestro seminario: porque quieren cambiar el sacerdocio, cambiar toda la liturgia, toda la formación de los seminaristas”.



Poco a poco se llegaría a la conclusión de que, para el reconocimiento público de la Fraternidad, su Superior General debía aceptar la nueva misa y el ritual nuevo de los sacramentos.

Continuará...

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